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Tener un bebé que rechaza la lactancia materna o que no se agarra y llora puede hacerte sentir como la peor madre del mundo.En el postparto, la idea de tener a tu pequeño cerca y amamantarlo felizmente puede convertirse rápidamente en la pesadilla de un bebé que grita, con la cara roja, y que se niega a tocar tus pechos. Es difícil no tomárselo a pecho cuando tu bebé sigue llorando a pesar de tus mejores esfuerzos por alimentarlo, lo que te hace llorar una vez más.
Si tu bebé solo deja de llorar cuando le das el pecho, es comprensible que te sientas atrapada y abrumada por la situación. Puede que te encuentres buscando respuestas y recurriendo a productos para la lactancia, como bebidas en polvo o líquidos para la lactancia, que te ayuden a mejorar tu producción de leche y a facilitar la lactancia materna.
Parte de lo que hace que todo esto sea tan desconcertante es que es difícil entender por qué a tu bebé no le gusta amamantar. Como los recién nacidos no pueden decirnos qué les pasa (¿no sería genial si pudieran?), tenemos que averiguarlo por nosotros mismos. Si tienes dificultades con la lactancia, ten en cuenta que no estás sola y que hay recursos y apoyo disponibles para ayudarte a ti y a tu bebé en este momento difícil.
¿Por qué los bebés se quejan o rechazan la lactancia materna?
Los bebés pueden quejarse o rechazar el pecho por diversas razones, entre ellas:
1. Hambre:
Si un bebé tiene mucha hambre, puede agitarse e inquietarse, lo que le dificulta el agarre al pecho.
2. Cansancio:
Si un bebé está demasiado cansado, puede tener dificultades para mantenerse despierto y alerta para mamar.
3. Incomodidad:
Un bebé puede quejarse o rechazar el pecho si se siente incómodo debido a un pañal sucio, ropa ajustada o una posición incómoda durante la lactancia.
4. Dentición:
Cuando a un bebé le están saliendo los dientes, puede sentir dolor e incomodidad en la boca, lo que le dificulta la lactancia.
5. Enfermedad:
Si un bebé está enfermo o tiene una infección, puede estar menos interesado en la lactancia o tener dificultades para agarrarse debido a la congestión o al dolor de garganta.
6. Suministro de leche materna:
Si el suministro de leche materna es bajo o aún no ha llegado, el bebé puede quejarse o rechazar el pecho porque no está recibiendo suficiente leche.
7. Dieta de la madre:
Ciertos alimentos o bebidas que consume la madre pueden causar molestias o malestar estomacal en el bebé, lo que lleva a la irritabilidad o al rechazo del pecho.
Los padres deben prestar atención a las señales de su bebé e intentar identificar el motivo de la irritabilidad o el rechazo del pecho. Si el problema persiste, buscar orientación de un pediatra o consultor de lactancia puede ser útil.
Tienes tiempo de sobra
Los padres pueden preocuparse de que si su bebé no mama correctamente, o en absoluto, en las primeras horas, días o semanas después del parto, nunca podrán amamantar. Sin embargo, los reflejos de alimentación que hacen que los recién nacidos busquen y se agarren al pecho permanecen durante al menos dos o tres meses después del nacimiento, y la lactancia puede comenzar en cualquier momento durante este período.
La lactancia en la primera hora después del parto es ideal, pero no es la única oportunidad para que los recién nacidos empiecen a mamar. Los padres deben comprender que la lactancia casi siempre es una opción cuando hay leche y que muchos bebés empiezan a mamar antes de los tres meses, e incluso algunos después de ser dados en adopción por una madre lactante que los amamanta.
Si tienes dificultades con la lactancia, recuerda que no existe una solución única y que es importante buscar apoyo y orientación de un consultor de lactancia u otro profesional de la salud. No dudes en probar diferentes técnicas, posiciones y productos como bebidas de lactancia, bebidas en polvo con suplementos para la lactancia u otros productos para la lactancia que te ayuden a mejorar tu experiencia de lactancia. Con paciencia, persistencia y apoyo, se pueden superar muchos desafíos de la lactancia.
Primero, centrémonos en esto
Los problemas con la lactancia pueden ser abrumadores, pero es importante priorizar y centrarse en los problemas más urgentes. Después de asegurarte de que el bebé está alimentado, ya sea con leche donada o fórmula, concéntrate en mantener tu producción. Porque un bebé alimentado debe ser la prioridad. Si tu objetivo es tener un suministro completo de leche, entonces aumentar la producción de leche debe ser tu siguiente prioridad, aunque eso signifique complementar con leche materna donada o fórmula por el momento.
Si tu bebé no se amamanta eficazmente, extraer leche puede proporcionarle alimento y estimular la producción de leche para el futuro. La ingurgitación, que puede causar molestias e hinchazón de los pechos, es una aparición normal entre 2 y 4 días después del parto y debe tratarse rápidamente para que la leche fluya bien y los pechos se mantengan cómodos. Priorizando y abordando primero los problemas urgentes, podrás aprovechar al máximo tu tiempo y energía.
La persistencia es clave
No te preocupes si tu bebé se niega a amamantar. Es probable que tu bebé aún no haya abandonado la lactancia si ha estado amamantando durante un año o menos. Aquí tienes algunas cosas que puedes probar:
Si estás experimentando desafíos con la lactancia materna, existen varias estrategias que puedes probar para mejorar la experiencia tanto para ti como para tu bebé. Por ejemplo, si tu bebé solo deja de llorar cuando le das el pecho, puedes seguir ofreciéndole el pecho cuando muestre signos de hambre o sueño y después de despertarse. Sin embargo, si tu bebé se niega a amamantar, es posible que debas tomar un descanso si se frustra y volver a intentarlo más tarde. En tal caso, también puedes experimentar con diferentes posiciones de lactancia para encontrar la más cómoda para tu bebé.
Para mantener tu producción de leche y prevenir conductos obstruidos o ingurgitación, puedes extraer tu leche regularmente mediante bombeo o extracción manual en los momentos en que tu bebé normalmente amamantaría, y dársela a tu bebé. También puedes considerar el uso de productos para la lactancia, como apoyo para la lactancia, para ayudar a la producción de leche.
También es importante darle a tu bebé mucho amor y consuelo a través de abrazos y contacto piel con piel, especialmente durante el período posparto. Además, encontrar un lugar tranquilo y silencioso para amamantar, lejos de distracciones como la televisión o las luces brillantes, puede ayudar a crear un ambiente relajante.
Si tu bebé se niega a amamantar y no se agarra y llora, puede ser útil consultar con el médico de tu bebé para descartar cualquier causa médica de su negativa a amamantar y para buscar consejo. No obstante, mantener una rutina regular puede proporcionar estabilidad a tu bebé, y al probar estas técnicas y buscar orientación si es necesario, puedes trabajar hacia una lactancia exitosa con tu bebé.
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